La semana pasada acompañé a mi hermano a una venta de departamentos en la Condesa. Como todo salió mejor de lo que esperábamos, pues al fin encontró la oferta que había estado buscando para invertir en bienes raíces, le propuse que fuéramos a tomar algo para celebrar. “¡Por supuesto! -me respondió- Se me antoja una cerveza artesanal”.

Desde hace varios años, si no es que ya décadas, las bebidas y muchos otros productos caracterizados como artesanales se han puesto de moda, en México y en diversos países. Las razones para buscar esa denominación son diversas. Algunas personas asumen que una producción artesanal es más amigable con el ambiente, ya que no utiliza procesos mecánicos ni químicos para acelerar el proceso y, por tanto, resulta en una generación baja, sino es que nula, de desechos tóxicos. En este sentido, los productos artesanales suelen ser preferidos por los ambientalistas.

De la falta de industrialización también suele derivarse el hecho de que los productos industriales, principalmente los alimentos y bebidas, son más sanos. En los sectores alimenticio y gastronómico, hay productos que además de elaborarse de manera artesanal, se preparan sin ingredientes que llegan a causar problemas de alergias o sobrepeso, como el gluten, el azúcar y las grasas saturadas. De ahí que las personas preocupadas por un estilo de vida saludable también se inclinen a consumir este tipo de productos.

Por último, cabe mencionar la cuestión social. Los productores artesanales por lo general son pequeñas o medianas empresas, que comienzan como negocios caseros o iniciativas de emprendimiento particular y que luchan por colocarse en mercados altamente competitivos. Una cervecería artesanal frente a una marca con reconocimiento internacional, como “la cerveza de México y el mundo”, es algo así como David frente a Goliat. Sin embargo, también es una pequeña empresa que genera empleos para la población local (aunque sean pocos) y cuyos ingresos se quedan en la región productora. Por tanto, los ideales de nacionalismo o de solidaridad con el lugar de origen también llegan a motivar el consumo de productos artesanales.

Sin embargo, en sentido estricto, la cerveza artesanal es algo más sencillo. Se denomina “artesanal” a una producción en baja escala, que emplea métodos tradicionales en su elaboración. Ciertamente, no se trata de una producción industrializada o muy tecnificada, pero esto no significa que renuncie por completo a implementar sistemas o instrumentos que faciliten el trabajo.

En el caso de la cerveza, los productores artesanales se concentran, sobre todo, en el desarrollo y perfeccionamiento de sabores especiales, así como de técnicas de fermentación. Pueden implementar cultivos bacteriológicos especiales, para lograr fermentaciones diferentes o bien agregar ingredientes poco convencionales, como frutas o especias, para cambiar el sabor.

Existen cervecerías artesanales que complementan el negocio abriendo bares o locales de consumo, que sirven sus bebidas en exclusiva. A estos locales se les denomina brewpub. También están las productoras que intentan colocarse en el mercado y competir con las marcas corporativas. Aunque este camino puede resultar más difícil, hay marcas mexicanas que han logrado abrirse paso, como Minerva o Cervecería Emperatriz.

En la Ciudad de México hay muchos lugares para probar una buena cerveza artesanal y varios de ellos se encuentran, precisamente, en el circuito Roma-Condesa. Les recomiendo darse una vuelta por estos locales.

La Graciela, Taller de Cerveza

En este ameno bar, de ambiente relajado y buena música, no sólo puedes probar una interesante variedad de cervezas artesanales; también puedes inscribirte a talleres para elaborar tu propia cerveza.

Orizaba 163, col. Roma

Escollo

Un lugar para probar cervezas artesanales, de México y el mundo. Las hay embotelladas y también de barril.

Querétaro 182, col. Roma

Hoppy House

Para disfrutar cervezas que a más de ser artesanales, alcanzan una categoría gourmet. En su menú hay más de cien marcas y además constantemente se ofrecen ediciones especiales. No obstante, su personal tiene toda la disposición y experiencia para ayudarte a elegir.

Nuevo León 160, Col. Condesa