Hace unos días al regresar de la compra de unas cortinas, pasaron por la televisión unos videos de la guerra de Iraq entre los radicales terroristas y las fuerzas de la coalición occidental conformada principalmente por los Estados Unidos y Gran Bretaña aunque los aliados son muchos.

La guerra contra el terrorismo en medio oriente , es una guerra de guerrillas donde los insurgentes atacan a las tropas regulares supuestamente sorpresivamente para después retirarse y perderse en el desierto o en las grandes y después entre las grandes ciudades.

Estos conflictos  están diseñados por parte de la insurgencia para fatigar física y moralmente a las tropas opositoras para destruirles tanto en el sector físico como en el psicológico , una teoría que suena bien sin embargo es tan efectiva como les hubiera gustado a la insurgencia.

Esto se debe a que los terroristas por lo general no son soldados muy brillantes ni buenos estrategas sino que sus planes , la mayoría de las veces , puede ser leído por cualquier veterano o por cualquier soldado que tenga un tiempo considerable en dicho teatro de operaciones.

Al revelar su modo de operaciones , antes de que estas suceden , prevén al soldado norteamericano y aliado evitándole el arma secreta de los terroristas que es el shock de la sorpresa ya que el cuerpo humano moderno , aunque sea un soldado profesional, no esta  diseñados para recibir mas de ciertos shocks mentales antes de perder el sentido de la realidad como una computadora desprogramada.

Sin embargo , todo esto desaparece cuando la sorpresa es revelada por la ineptitud de los combatientes y por su falta de creatividad operativa , lo que hace y causa 50 combatientes muertos por cada soldado , lo que eventualmente esta causando en las líneas terroristas el efecto que ellos querían causar en sus enemigos , es decir , completamente contraproducente.

Son muy pocas las veces en las cuales la insurgencia puede dar una verdadera sorpresa debido a su ineptitud que proviene estrictamente de las raíces de su fanatismo ya que si echamos un vistazo atrás en la historia , podremos ver que el fanatismo opaca siempre las decisiones estratégicas cruciales para un buen desempeño militar.

Un caso muy famoso de mal pensamiento estratégico debido al fanatismo en las altas sillas del poder es el caso de Saddam Hussein en ambas guerras de Iraq , quien pensaba que un corazón fanático era mas que suficiente para derrotar a la desigualdad tecnológica y de entrenamiento que existía , tanto entonces como ahora , en las líneas de los fanáticos.

Saddam Hussein , de haber sido una persona pensante , hubiera evitado a toda costa la guerra con los Estados Unidos sin antes contar con un método efectivo y con los medios necesarios para combatirles. En otras palabras Iraq nunca debió de haber combatido a los Estados Unidos  sin antes haber contado con armamento nuclear propio o con un aliado dispuesto a utilizarlo. Ergo su derrota y ejecución.